Cuando son las dos menos veinte de la madrugada lo menos que
puedo decir es que tengo sueño; cuando son las dos menos diecinueve minutos de
la madrugada lo que me inquieta es qué hacer; cuando son las dos menos
dieciocho de la madrugada aún no he mirado la luna llena y no sé si estará
tapada por nubes ya que es posible que mañana llueva; cuando sean las dos menos
diez de la madrugada espero estar en la cama aunque existe algo que desde este mediodía
ronda mi cabeza… por la mañana sabré si he vuelto a pensar en ello. (MMV
10/2013)
Un rastro de palabras
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A los poetas les pasa como a los toreros: que se retiran, pero reaparecen.
Los aficionados se alegran. Más los lectores de Moreno (Alicante, 1964),
que co...
Hace 1 semana
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