Yarmuk

Esos animales domésticos tan queridos cuando son cachorros o crías tiernas y tan abandonados por muchos de sus dueños humanos que en algún momento disfrutaron de su existencia, ahora, es posible que, si hubieran vivido estos días en Yarmuk (*) habrían (algunos) tenido que alimentarse con aquellos gatos a los que se negaron a alimentar y que ahora se transformaron en un suculento y escaso manjar. A pesar de todo ochenta personas hacinadas en Yarmuk han muerto de hambre estos pasados días. El Hambre mata por igual a personas o gatos, o perros, o ratas…
(*) Campo de refugiados palestinos en Siria

Saneando que es gerundio

Acabo de leer que un periodista con muchos años de profesión y muchísimas opiniones tendenciosas, controvertidas, cuando no estúpidas, acaba de ser despedido. El problema es que los lectores de su periódico no van a saber que pensar o aseverar a partir de mañana. ¡Qué pena!

Agujero negro

He leído en internet, hace pocos días, en un diario económico, Cinco Días, que Stephen Hawking ha dicho que los agujeros negros no existen. Algo así sospechaba yo que no tengo ninguna idea coherente de física ni, puesto a hacer confesiones, de metafísica. Yo del único agujero negro del que estoy seguro es el que hay en el alma (sea esto lo que sea) de algunos humanos que siembran el odio, apoyan la injusticia, esclavizan al débil o no reconocen la igualdad de derechos de todos los seres humanos. En fin

Una mala noche

Hasta los benditos tienen una mala noche. De sobra se que la mala memoria tiene estas cosas: los ángeles que estaban de guardia, allá antes de haber otra cosa en cualquier parte, decidieron rebelarse con la intención de probar y probaron a ser aún más poderosos. Recuerdo, esto sí,  que Miguel estaba de vacaciones y tuvo que armarse rápidamente y despertar a los demás de su cuadrilla… Una pelea como no se verá jamás otra, pura concentración de pensamiento y voluntad sin tiempo, sin ayer ni mañana, solo el propio momento. Y un pobre, como yo, despierto por culpa de una digestión pesada o porque alguno de los bandos necesitaba una ayuda extra... Mientras el Ipod estaba desgranando en mi oído la interpretación del arte medieval en palabras del profesor Azcárate. ¡Qué cosas!

Un nuevo Ulises

Gracias a Francisco García Tortosa el libro ‘Ulises’ de James Joyce, que acabo de comprar, es un nuevo ‘Ulises’ que nada tiene que ver con aquel otro editado por Rueda en un tomo y que anda escondido en algún lugar de la biblioteca y bastante más con el de Valverde, cuyos dos lomos estoy viendo ahora, que fue editado por Bruguera. Bueno está lo que trae una mejoría aunque sea tarde.

“Mi querido Myles, dijo echando el cigarrillo a un lado, usted ha interpretado mal mis palabras”

Pues va a ser eso.

El calendario de la cocina

Este año el calendario mensual de la cocina que atrae mis miradas es uno comprado, en una de las últimas visitas, en el museo Thyssen de Madrid. La ilustración de enero corresponde al óleo de Camille Pissarro ‘Camino de Versalles, en Louveciennes; Sol de invierno y nieve’: un camino con manchones de nieve, unas casas y unos árboles altos y con las ramas desnudas se encuentran a uno y otro lado del camino rural; unas casas, un cielo con luz cansada sin estridencias como es la luz del norte y en el camino una carreta que se aleja y cerca del espectador una pareja, mujer y hombre charlan, un caballo blanco ensillado y al parecer sin necesidad de que nadie sujete las riendas se encuentra a su lado en la mitad del camino. El hombre tiene las manos a la espalda y parece ser que está recibiendo algún recado por parte de la mujer o bien le está contando el último cotilleo de la localidad para que lo pueda llevar como equipaje a lo largo del camino. Ninguno de los dos parece tener prisa para dedicarse a sus habituales quehaceres.

Las más divertidas historias del aguardiente

Sin esforzar la memoria puedo asegurar que mil veces fue de los nuestros más un tal Odiseo que un tal Aquiles. Éste tenía algunas partes blandas: Patroclo y un talón. Aquel… que yo sepa ninguna: ya le podían ofrecer a catar jovencillas mayores de edad (eso sí) que tal cual las probaba dos o trescientas veces siempre quería terminar la, en otrora, coyunda  recién comenzada  en Ítaca y abandonada por las prisas de una guerra. Penélope estaba buena, así lo afirmaban los parroquianos del bar “La Playa”, sin haber ninguno gastado la vista en contemplarla. Lo del telar, el tejer y destejer fue historieta del capellán de palacio un pobre niño de conventos (engendrado y colocado en el mismo lugar) devenido en propietario de todos los secretos de frailes, monjas y capellanes y, por alejarlo de si, colocado en el palacio del gerifalte Ulises en su ausencia. (Una historia digna de Telecinco) (seguiré)

Mis haikus en las fotos de flickr

De las montañas una piña caída; todo memoria. * Cayó agua sobre cristal y rocas; peces ocultos. * Con una concha un camino lechoso; el justiprecio. * Nunca sufrirán por roce de pétalos; las mariposas. * Andan la playa descalzas con paraguas; el mar sonríe. * Y de estrellas las simples equinaceas, buscan lejos. * El jardinero escuchaba susurros; mirando flores. * En los papiros el camino perdido; escribas gordos.

De caballeros y enamoramientos fulminantes



Estoy leyendo ‘La muerte del rey Arturo’ en la segunda edición que Carlos Alvar preparó para Alianza allá por 1981.
Galván, caballero de La Mesa Redonda declara su amor a una doncella: “Soy, le respondió, un caballero; me llamo Galván y soy sobrino del rey Arturo; os amaría con amor, si quisierais, de tal forma que, en tanto que durara mi amor y el vuestro, yo no amaría a otra doncella que a vos y, además, sería vuestro caballero, dispuesto a hacer toda vuestra voluntad”… Aquí las calabazas: “Señor, le responde, porque aunque me amaseis tanto que os estallara el corazón, no podríais llegar a mí de ninguna manera, pues amo a un caballero al que no faltaría por nada del mundo; y así os digo que aún soy doncella y que nunca amé hasta que le vi, pero a partir de ese momento le amé y le pedí que hiciera armas por mi amor en este torneo; él dijo que así lo haría” La muerte del rey Arturo. Edición y traducción Carlos Alvar. Alianza Tres.
Digo yo que la declaración de Galván bien podía sustituir a la de san Pablo cuando la boda es por lo civil y o notarial aunque el amor de Galván no parece que sea para siempre "en tanto que durara mi amor y el vuestro"... parece indicar que habría que llegar a las capitulaciones matrimoniales ya en cualquiera de los siglos anteriores al XII que es cuando está escrito... Lo otro es la dudosa existencia de tal Arturo y sus caballeros al igual que la del señor Quijano, Quesada o Quijada que en vacaciones se entretenía con un amigo en hacer turismo rural por la Mancha.

A un gato optimista


Era tan frecuente ver a los gatos encima de los tejados en los pueblos y a los perros sueltos por las calles, aquellos con gateras en las puertas de madera y estos otros muchas veces acostados delante de las puertas de las viviendas al sol, a la sombra o entre el sol y la sombra o bien en el zaguán cuando las dos hojas de la puerta estaban abiertas que al leer una dedicatoria de una novela antigua de intriga no sé que podría suponer un joven lector de pueblo que tenía que imaginar qué era una puerta giratoria. Transcribo la dedicatoria del libro “El enigma de la plaza de Washington” de Harry Stephen Keeler:
               
Este libro está dedicado a:

                        HI-DIDDLE-DIDDLE;

Mi pequeño gato siamés, que se rompió el espinazo en una puerta giratoria cuando sólo tenía cuatro meses, y no volvió a crecer. Pero, enano como es, y paralítico como está de sus patas traseras, corre más deprisa que yo, gatea mejor que yo, y, a juzgar por su constante ronroneo, que hiere los oídos, debe de ser mil veces más optimista y filósofo que yo creo con agrado que soy.
H.S.K.

A los gatos en los tejados no les quebraban, en el pueblo, el espinazo los perros que dormitaban en la calle entre el sol y la sombra y además no presencié ninguna caida a pesar de la cancioncilla escolar de "Estaba el Señor Don Gato".

Una habilidad del sacamuelas (no la menos importante)


Aún en los pueblos pequeños y con pocos habitantes siempre ha habido personas con una gran habilidad para contar los acontecimientos cotidianos de una manera amena, ordenada y precisa y ellas u otras, también, con una gran maestría para narrar historias ficticias o inventadas sobre la marcha; más o menos como la protagonista de Out of Africa demostraba en la película. Esto viene a cuento porque recuerdo que en el colegio, cuando niños, había algunos compañeros que tenían una especial destreza para hacernos vivir las historias de las películas que no habíamos visto y que ellos, por ser de capital de provincia, si. Puedo asegurar que eran unos ratos muy agradables aquellos en los que un grupo de seis o unos pocos más escuchábamos a aquellos narradores. La mitad del oficio de sacamuelas ya lo tenían dominado.

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