Hasta aquí pudo llegar la imitación, una vez aprehendido el
concepto o emprendida la rutina ya puede uno caminar solo; lo más divertido es
que los escalones los haya encargado el edil corrupto de turno y sean irregulares,
con distintos grados de inclinación y declinación y al final uno se dé de
bruces que es el objetivo de la obra. Unas risas que parece ser viernes. (MMV
10/2013)
Mirar para ver lo ausente
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Jaime Covarsí Carbonero, comisario de la exposición MIRAR PARA VER LO
AUSENTE, explica que ésta "invita al espectador a observar con una
perspectiva nuev...
Hace 2 semanas
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