Un anciano japonés que vive en mi barrio dibujó un trazo con
su largo pincel entintado sobre un papel blanco, inmaculado. ¡Ven, acércate! ¿Qué
ves? ¡Un largo trazo sobre un papel blanco, inmaculado! ¡Mira bien! Ahora,
cierra los ojos y dime que ves: ¡Una garza que vuela sobre una colina cubierta
por flores de mil cerezos blancos, inmaculados! Un listo el japonés y su pincel,
el anciano japonés que vive en mi barrio y bebe, a todas horas, té.(MMV)
Sofia
-
Sin tilde, sí, la capital de Bulgaria. A ella dedicó este libro Juan
Eduardo Zúñiga, uno de los escritores españoles más secretos del siglo XX
y, sin em...
Hace 1 semana
No hay comentarios:
Publicar un comentario