Que le gustaba el vino ya lo dejó por escrito y si era por
gracia y de balde mejor que mejor. ¡Eso si, un buen vino! Lo que tengo dudas es
si contaba estos milagros antes o después de haber libado o entremedias: una monja es
enamorada por un caballero con el que se cita para huir y antes de abandonar el convento se despide de la
Virgen de la que era devota. Cuando iba a abandonar la iglesia y al pasar ante
un crucificado éste desclava una mano y le da un bofetón que la deja mirando
para santo Domingo de la Calzada por lo menos. Como en todos los conventos que
se precien vive alguna que otra correveidile, se entera la superiora y la comunidad de monjitas y dan gracias a la
Virgen por tal milagro. Parece ser que la hermana pecadora estuvo a pan y agua
durante un mes (sopas castellanas) para que se le arreglaran los arrebatos de la
libido.
Mirar para ver lo ausente
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Jaime Covarsí Carbonero, comisario de la exposición MIRAR PARA VER LO
AUSENTE, explica que ésta "invita al espectador a observar con una
perspectiva nuev...
Hace 2 semanas
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