Los físicos meteorólogos nos informan, pequeños profetas,
qué tiempo hará en las próximas cuarenta y ocho horas; los médicos también son
capaces de adelantarse a la certeza de muerte cuarenta y ocho horas, o cinco
meses antes, de algún paciente que pasó por sus manos. Y eso que decían que
desde las historias del Antiguo Testamento los profetas escasearían y, sin
embargo, cada día hay más.
Un rastro de palabras
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A los poetas les pasa como a los toreros: que se retiran, pero reaparecen.
Los aficionados se alegran. Más los lectores de Moreno (Alicante, 1964),
que co...
Hace 1 semana
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