Esta tarde, dos pajarillos en el parque...

Cuando nos encontramos por azar los pajarillos, menos los gorriones y algún que otro mirlo sordo, y yo, huyen porque se ha extendido la especie que cuando era niño, por casualidad y sin querer, maté un avión, o golondrina, o estornino de una pedrada con el tirachinas. Yo creo que cayó sobre el montón de trigo del susto de oír silbar el canto y que ni muerto ni nada, pero rencoroso como era empezó a divulgar la especie por donde quiera que haya aire y esta tarde en el parque dos pajarillos diminutos saltaban de rama en rama mientras que con sus ojos de puro azabache me miraban con sorna mientras piaban. Ahora que no tengo tirapiedras o tiragomas y si una máquina para hacer fotos que no asusta ni nada, los pájaros me toman por un malvado avicida y mientras me provocan, se esconden. Desde luego lo malo que es el rencor y la habladuría y sólo por un susto de nada hace cincuenta años, dos más o menos.

No hay comentarios:

Blogs y Webs

  • Un rastro de palabras - A los poetas les pasa como a los toreros: que se retiran, pero reaparecen. Los aficionados se alegran. Más los lectores de Moreno (Alicante, 1964), que co...
    Hace 1 semana
  • Callos - Hai algúns anos, un día asistín a unha conferencia sobre Manuel Murguía nunha universidade de verán. O conferenciante empezou cunha frase que case me fi...
    Hace 8 años