Siempre he creído que la palabra
de cualquier Poeta tiene más valor que cualquier estudio sesudo de cualquier miembro
de cualesquiera Academia de la Lengua. Juan Ramón Jiménez escribía para Dios y
dios y también para los pobres que se comunican como pueden pero que lo entendieron
y entienden a la perfección. Claro que luego está Zenobia y su cuerpo desnudo
en Madrid y al otro lado de este mundo. ¡Bravo por JRJ!
Un rastro de palabras
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A los poetas les pasa como a los toreros: que se retiran, pero reaparecen.
Los aficionados se alegran. Más los lectores de Moreno (Alicante, 1964),
que co...
Hace 1 semana
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