Hasta los benditos tienen una mala noche. De sobra se que la
mala memoria tiene estas cosas: los ángeles que estaban de guardia, allá antes
de haber otra cosa en cualquier parte, decidieron rebelarse con la intención de
probar y probaron a ser aún más poderosos. Recuerdo, esto sí, que Miguel estaba de vacaciones y tuvo que
armarse rápidamente y despertar a los demás de su cuadrilla… Una pelea como no
se verá jamás otra, pura concentración de pensamiento y voluntad sin tiempo,
sin ayer ni mañana, solo el propio momento. Y un pobre, como yo, despierto
por culpa de una digestión pesada o porque alguno de los bandos necesitaba una
ayuda extra... Mientras el Ipod estaba desgranando en mi oído la interpretación
del arte medieval en palabras del profesor Azcárate. ¡Qué cosas!
Un rastro de palabras
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A los poetas les pasa como a los toreros: que se retiran, pero reaparecen.
Los aficionados se alegran. Más los lectores de Moreno (Alicante, 1964),
que co...
Hace 1 semana
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