Aún en los pueblos pequeños y con
pocos habitantes siempre ha habido personas con una gran habilidad para contar los
acontecimientos cotidianos de una manera amena, ordenada y precisa y ellas u
otras, también, con una gran maestría para narrar historias ficticias o
inventadas sobre la marcha; más o menos como la protagonista de Out of Africa
demostraba en la película. Esto viene a cuento porque recuerdo que en el
colegio, cuando niños, había algunos compañeros que tenían una especial destreza
para hacernos vivir las historias de las películas que no habíamos visto y que
ellos, por ser de capital de provincia, si. Puedo asegurar que eran unos ratos
muy agradables aquellos en los que un grupo de seis o unos pocos más escuchábamos
a aquellos narradores. La mitad del oficio de sacamuelas ya lo tenían dominado.
Un rastro de palabras
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A los poetas les pasa como a los toreros: que se retiran, pero reaparecen.
Los aficionados se alegran. Más los lectores de Moreno (Alicante, 1964),
que co...
Hace 1 semana
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