En el prado, bajo los chopos
dorados, picoteaban los mirlos; contemplaban la puesta de sol desde los
alambres los estorninos; aquella, inusual pareja, paseaba la tarde por la
desierta carretera.(MMV 9/13)
Sofia
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Sin tilde, sí, la capital de Bulgaria. A ella dedicó este libro Juan
Eduardo Zúñiga, uno de los escritores españoles más secretos del siglo XX
y, sin em...
Hace 5 días
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