En el prado, bajo los chopos
dorados, picoteaban los mirlos; contemplaban la puesta de sol desde los
alambres los estorninos; aquella, inusual pareja, paseaba la tarde por la
desierta carretera.(MMV 9/13)
Un rastro de palabras
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A los poetas les pasa como a los toreros: que se retiran, pero reaparecen.
Los aficionados se alegran. Más los lectores de Moreno (Alicante, 1964),
que co...
Hace 1 semana
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