En aquel tiempo



Cuando la costumbre era que los niños hasta cierta edad vistiéramos pantalón corto, lo más frecuente era vernos con las rodillas desportilladas, arañazos varios y algún que otro cardenal. No había pared lo suficientemente alta, ni árbol que tuviera cualquier porte y si era frutal y con frutos en sazón, o un poco antes, mejor, que no fuera conquistado; ni desnivel, cuneta o pedregal que nos impidiera el paso. Era la época de los juegos en la plaza o en la calle, unos juegos que llegaban y se iban con las estaciones y que se ajustaban a unas reglas ancestrales. También había que ayudar en casa, en el campo y en el cuidado de los animales. (MMV 9/13)

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