Pocas cosas aprendiste, aparte de los conocimientos falsos,
simplificados, arbitrarios e innecesarios que te hacían repetir en la escuela y
en la catequesis, que no dedujeras por ti mismo; que solo aquello que tu
afirmabas y en lo que creías era lo útil y válido. ¡Amigo! Tenías que ir con el
resto de los borregos y de los otros seres limitados o sufrir las consecuencias
de su fuerza, su ignorancia o su miedo. Como la inteligencia pocas veces va
acompañada del vigor y la dureza necesarios para ser mantenida a los que con
pobre energía la quieren defender están llamados a vivir varios fracasos:
ocultación de la inteligencia, supeditación al grupo, respetar al bruto y
desaparecer dejando más pobres a tus semejantes y allegados…
Un rastro de palabras
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A los poetas les pasa como a los toreros: que se retiran, pero reaparecen.
Los aficionados se alegran. Más los lectores de Moreno (Alicante, 1964),
que co...
Hace 1 semana
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