Hoy, he contactado, ¡NO!, me he
sumergido en uno de mis Ulises, si no, YO, Ulises mismo (pon Odiseo). El pobre
hombre no sabía de qué le hablaba, ni recordaba su nombre, ¡pobre! Le sucedió
también a DON Quijote, otro Ulises de la Mancha (otro de los académicos (Rico)
de Argamasilla, qué se creía que los demás no pensábamos sobre él, contra él o
a favor de él). Antes que ofender, Don Quijote (Ulises), prefirió que le
ofendieran y eso que se decían bravos pero uno por Ítaca (Penélope) y otro por
la Mancha (Dulcinea) dieron su fuerza y su cordura. Vale.
Un rastro de palabras
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A los poetas les pasa como a los toreros: que se retiran, pero reaparecen.
Los aficionados se alegran. Más los lectores de Moreno (Alicante, 1964),
que co...
Hace 1 semana
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