Entróse Sancho por aquellas
quebradas de la sierra, dejando a los dos en una por
donde corría un pequeño y manso arroyo, a
quien hacían sombra agradable y fresca otras
peñas y algunos árboles que por allí
estaban. El calor, y el día que allí
llegaron, era de los del mes de agosto, que por
aquellas partes suele ser el ardor muy grande; la
hora, las tres de la tarde; todo lo cual hacía
al sitio más agradable, y que convidase a que en
él esperasen la vuelta de Sancho, como lo
hicieron.
Una forma de perseverancia
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Basilio Sánchez (Cáceres, 1958) publicó su primer libro en 1983. Le
siguieron los agrupados, salvo ése, en *Los bosques de la mirada *y algunos
más, entr...
Hace 1 día
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