Ulises 3 y pico

 El perro de ellos amblaba por un banco de arena que se achicaba, trotando, husmeando por todas partes. Buscando algo perdido en una vida anterior. Repentinamente salió corriendo como una liebre saltarina, las orejas echadas atrás, persiguiendo la sombra de una gaviota en vuelo raso. El silbido agudo del hombre llegó a sus orejas lacias. Se volvió, regresó saltando, se acercó, trotó sobre sus patas resplandecientes. En un campo de gules un cheurón, pasante, al natural, descomado. En la blonda del agua se detuvo con patas delanteras tiesas, orejas apuntando al mar. El hocico alzado ladraba al ruido del mar, bandadas de morsas marinas. Serpenteaban hasta sus patas, rizándose, desenredando muchas crestas, cada nueve, rompiéndose, salpicando, desde lejos, desde aún más lejos, olas y olas.    
James Joyce

Blogs y Webs

  • Jordi Doce lee "Territorio" - Estas calles dan a la vida Al reseñar hace tres años Sobre el azar del mapa, entonces recién aparecido, comenté que «la escritura de Álvaro Valverde (Pla...
    Hace 1 día
  • Callos - Hai algúns anos, un día asistín a unha conferencia sobre Manuel Murguía nunha universidade de verán. O conferenciante empezou cunha frase que case me fi...
    Hace 8 años