En 1654 Carel Fabritius pintó el 'Jilguero atado' justo poco antes de morir a los 32 años en una explosión de pólvora que a poco acaba con todo Delft. Si os fijáis bien, pero bien, esa mirada del jilguero señala una tristeza absoluta,. un desamparo dolorido; sería por la esclavitud o acaso era una premonición que conocía el pulso del pintor y no su conscienca mortal. Un jilguero adivino más eficaz, seguro, que cualquiera de nuestras madrugadas insomnes.
Un rastro de palabras
-
A los poetas les pasa como a los toreros: que se retiran, pero reaparecen.
Los aficionados se alegran. Más los lectores de Moreno (Alicante, 1964),
que co...
Hace 1 semana

No hay comentarios:
Publicar un comentario