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6 de marzo. Martes

6 de marzo. Martes
Mis achaques se ponen peor cada día y me alegro de que al fin hoy llegó el día de mi cita con el médico. Fuimos a la Biblioteca, como de costumbre; estuvieron algunos estudiantes. Franco Oppenheimer recogió su libro, y J. R. se lo había repasado de tal modo que pudo llamarle la atención sobre varios versos cojos, sugiriéndole cómo corregirlos. Margot [Arce] llegó a saber cómo me sentía, la catalogación prosiguió normalmente, y ya estoy copiando 4 poemas todos los días de las revistas que voy catalogando para la etapa final de la Tercera antolojía y para que termine el libro a tiempo de mandárselo a Ruiz Castillo dentro de un mes o así. Terminado esto, no queda más que eliminar, porque hay demasiado para lo que quiere J. R. Si no encuentro toda la colaboración poética de los últimos tiempos, se pueden añadir los poemas que vayan saliendo en sucesivas ediciones. J. R. está bastante endemoniado y se apura por mi salud, pero insiste en cortar toda responsabilidad asegurando que se muere enseguida y que lo que le apena es que me deja enferma.

Zenobia Camprubí Aymar
Diario 3. Puerto Rico (1951-1956)

Zenobia Camprubí llevó a cabo un Diario a lo largo de los casi veinte años que duró su vida en el exilio. Redactado parte en inglés y parte en español, lenguas que por sus antecedentes familiares y trayectoria personal dominó con idéntica facilidad, el Diario nos revela el carácter extraordinario de quien fuera la esposa del poeta Juan Ramón Jiménez. Entrelazados con la vida activa de su autora, se recogen en este monólogo sus estados de ánimo, los de su marido, sus frustraciones y ambiciones, sus reflexiones respecto al poeta y a su entorno. El Diario destaca por su valor como obra intimista, lo que pone de manifiesto la competencia literaria de la autora, y su importancia como testimonio histórico y documental. Si un diario conecta las dos partes del ser, la que escribe y la que lee, y ese vínculo se convierte en un modo de observar la propia supervivencia, el Diario de Zenobia Camprubí sería, como se observa en el prólogo del primer volumen, «un instrumento de supervivencia por el que Zenobia trató de reencontrar el perdido sentido de la vida a raíz del trauma de la Guerra Civil española».
El primer volumen abarca el periodo comprendido entre 1937 y 1939, correspondiente a la estancia del matrimonio en Cuba; el segundo cubre los años que van de 1939 a 1950, los vividos en Estados Unidos; el último, hasta ahora inédito, se centra en los años finales de su vida, transcurridos en Puerto Rico.
La edición y preparación de este diario completo ha estado a cargo de Graciela Palau de Nemes.

Después de gran esfuerzo tratando de convencer a J. R. de salir al sol a dar una vuelta, accedió a pasar veinte minutos en la azotea. Lo animó mucho.

4 de enero. Martes
Después de gran esfuerzo tratando de convencer a J. R. de salir al sol a dar una vuelta, accedió a pasar veinte minutos en la azotea. Lo animó mucho. El sol estaba tan caliente que tuvo que estar parado a la sombra de la torre del ascensor la mayor parte del tiempo. De tanto cielo y mar a su alrededor se sintió exaltado. Decidió subir todos los días por un cuarto de hora por lo menos, y mucho más, si tuviéramos bancos para sentarnos o sillas para dejarnos caer. He decidido comprar una en el ten cent mañana. Después de la Navidad los gastos han disminuido admirablemente. Aun con el té en el Nacional para los Madrazo, esta semana nos ha salido en menos de lo que podríamos gastar. Los libros de Elie Faure me están ayudando a abstenerme, to go without, como dice el doctor americano (un viejito gracioso que para en nuestro hotel).

Zenobia Camprubí Aymar
Diario 1. Cuba (1937-1939)

Zenobia Camprubí llevó a cabo un Diario a lo largo de los casi veinte años que duró su vida en el exilio. Redactado parte en inglés y parte en español, lenguas que por sus antecedentes familiares y trayectoria personal dominó con idéntica facilidad, el Diario nos revela el carácter extraordinario de quien fuera la esposa del poeta Juan Ramón Jiménez. Entrelazados con la vida activa de su autora, se recogen en este monólogo sus estados de ánimo, los de su marido, sus frustraciones y ambiciones, sus reflexiones respecto al poeta y a su entorno. El Diario destaca por su valor como obra intimista, lo que pone de manifiesto la competencia literaria de la autora, y su importancia como testimonio histórico y documental. Si un diario conecta las dos partes del ser, la que escribe y la que lee, y ese vínculo se convierte en un modo de observar la propia supervivencia, el Diario de Zenobia Camprubí sería, como se observa en el prólogo del primer volumen, «un instrumento de supervivencia por el que Zenobia trató de reencontrar el perdido sentido de la vida a raíz del trauma de la Guerra Civil española».
El primer volumen abarca el periodo comprendido entre 1937 y 1939, correspondiente a la estancia del matrimonio en Cuba; el segundo cubre los años que van de 1939 a 1950, los vividos en Estados Unidos; el último, hasta ahora inédito, se centra en los años finales de su vida, transcurridos en Puerto Rico.
La edición y preparación de este diario completo ha estado a cargo de Graciela Palau de Nemes.

26 de octubre

26 de octubre
Hoy otro día movido. J. R. lo pasó muy bien con sus visitantes de hoy, sobre todo con la familia Homar. Almorcé en el Caribe [Hilton] porque quería que asistiera Lulú [Benítez], y vino también a conocer a Mrs. de Beers, Margarita Ashford de Lee. Lo pasamos muy bien, aunque eché de menos la economía del Centro [Club] de la Facultad, pero allí no cuento con Lulú por los chismes y cuentos y celos. Lulú me dio una carta de presentación para su cuñado y mañana iré a verlo con Cecilia para interesarlo en el caso de la pobre Sra. de Peñagarícano, que encima de quedarse viuda se ha quedado sin pensión por haber la hija idiota llegado a los 18 años. El almuerzo junto al mar, un verdadero sueño. Allí estaba Marion Wolf jugando a cartas con 3 otras cotorronas «continentales [de los EE.UU.]» ¡Qué vidas tan vacías!

Zenobia Camprubí Aymar
Diario 3. Puerto Rico (1951-1956)


Zenobia Camprubí llevó a cabo un Diario a lo largo de los casi veinte años que duró su vida en el exilio. Redactado parte en inglés y parte en español, lenguas que por sus antecedentes familiares y trayectoria personal dominó con idéntica facilidad, el Diario nos revela el carácter extraordinario de quien fuera la esposa del poeta Juan Ramón Jiménez. Entrelazados con la vida activa de su autora, se recogen en este monólogo sus estados de ánimo, los de su marido, sus frustraciones y ambiciones, sus reflexiones respecto al poeta y a su entorno. El Diario destaca por su valor como obra intimista, lo que pone de manifiesto la competencia literaria de la autora, y su importancia como testimonio histórico y documental. Si un diario conecta las dos partes del ser, la que escribe y la que lee, y ese vínculo se convierte en un modo de observar la propia supervivencia, el Diario de Zenobia Camprubí sería, como se observa en el prólogo del primer volumen, «un instrumento de supervivencia por el que Zenobia trató de reencontrar el perdido sentido de la vida a raíz del trauma de la Guerra Civil española».
El primer volumen abarca el periodo comprendido entre 1937 y 1939, correspondiente a la estancia del matrimonio en Cuba; el segundo cubre los años que van de 1939 a 1950, los vividos en Estados Unidos; el último, hasta ahora inédito, se centra en los años finales de su vida, transcurridos en Puerto Rico.
La edición y preparación de este diario completo ha estado a cargo de Graciela Palau de Nemes
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4 de octubre. Lunes (1937). Diario de Zenobia.

4 de octubre. Lunes
A. S. nos ha estado hablando de España por dos días. Estamos más deprimidos que cuando no tenemos noticias. Tantas pequeñas maldades y casi todo el mundo por lo que le conviene. Estoy comenzando a ver claramente ahora que no importa cuánto lo echemos de menos, pasarán cuatro años antes de que podamos volver. Creo que debiéramos ir al grano en vez de andar a la deriva, pero cómo, cuándo y dónde no lo sé. Si solamente tuviéramos los manuscritos de J. R. Tanto que traté de que los recogiera para traérnoslos con nosotros, pero él mismo no quiso hacerlo y no me dejó que yo lo hiciera.

Zenobia Camprubí Aymar
Diario 1. Cuba (1937-1939)

Zenobia Camprubí llevó a cabo un Diario a lo largo de los casi veinte años que duró su vida en el exilio. Redactado parte en inglés y parte en español, lenguas que por sus antecedentes familiares y trayectoria personal dominó con idéntica facilidad, el Diario nos revela el carácter extraordinario de quien fuera la esposa del poeta Juan Ramón Jiménez. Entrelazados con la vida activa de su autora, se recogen en este monólogo sus estados de ánimo, los de su marido, sus frustraciones y ambiciones, sus reflexiones respecto al poeta y a su entorno. El Diario destaca por su valor como obra intimista, lo que pone de manifiesto la competencia literaria de la autora, y su importancia como testimonio histórico y documental. Si un diario conecta las dos partes del ser, la que escribe y la que lee, y ese vínculo se convierte en un modo de observar la propia supervivencia, el Diario de Zenobia Camprubí sería, como se observa en el prólogo del primer volumen, «un instrumento de supervivencia por el que Zenobia trató de reencontrar el perdido sentido de la vida a raíz del trauma de la Guerra Civil española».
El primer volumen abarca el periodo comprendido entre 1937 y 1939, correspondiente a la estancia del matrimonio en Cuba; el segundo cubre los años que van de 1939 a 1950, los vividos en Estados Unidos; el último, hasta ahora inédito, se centra en los años finales de su vida, transcurridos en Puerto Rico.
La edición y preparación de este diario completo ha estado a cargo de Graciela Palau de Nemes.

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