Es el momento de comentar que
sólo los muertos se ganaron su nombre, los vivos que se conformen con una letra
del abecedario y aún ésta será variable de acuerdo con mis criterios y con sus
máscaras cotidianas. Que cada cual se reconozca por sus obras, ausencias, méritos
o deméritos; y si no están conformes con lo que se cuenta, seguro que no se hablará de ellos en este momento, ni en aquel otro. (MMV 9/13)
Sofia
-
Sin tilde, sí, la capital de Bulgaria. A ella dedicó este libro Juan
Eduardo Zúñiga, uno de los escritores españoles más secretos del siglo XX
y, sin em...
Hace 5 días